La Defensoría del Pueblo advierte una peligrosa expansión de las disidencias de las FARC. Ataques a estaciones de policía, toque de queda y colegios evacuados marcan el dramático panorama en el departamento.
NEIVA, HUILA — El departamento del Huila vive horas de zozobra por cuenta de una aterradora escalada terrorista que ya deja ocho ataques con drones y explosivos en solo dos meses. La situación se tornó crítica en las últimas horas tras una ola de agresiones coordinadas en los municipios de Palermo, Teruel, Íquira, Aipe y la zona rural de Neiva, que deja tres policías heridos y múltiples viviendas civiles destruidas.
La tensión alcanzó su punto máximo entre la noche del viernes y la madrugada del sábado, convirtiendo a varias poblaciones del departamento en verdaderos escenarios de guerra.
Teruel bajo toque de queda y pánico en Íquira
La crisis obligó a la Alcaldía de Teruel a decretar un toque de queda de emergencia desde la noche del viernes hasta la mañana del sábado. La extrema medida se tomó tras el hallazgo de un artefacto explosivo sin detonar en pleno Parque Principal Simón Bolívar, que debió ser destruido de manera controlada por antiexplosivos. Horas antes, la estación de Policía de este municipio había sufrido cinco detonaciones violentas, dejando un uniformado herido en la misma sede que ya había sido atacada el pasado 7 de agosto.
Casi de forma simultánea, en el municipio de Íquira, ráfagas de fusil y hostigamientos armados contra la estación de Policía mantuvieron a los habitantes atrincherados en sus casas bajo un clima de absoluto terror.
Defensoría alerta: la población civil en la mira
La Defensoría del Pueblo lanzó un angustioso llamado de alerta ante la expansión del control territorial de las disidencias armadas en el Huila, enfatizando que el impacto de esta ofensiva ya no solo afecta a la Fuerza Pública, sino directamente a la comunidad:
Víctimas civiles y heridos: Tres miembros de la Fuerza Pública han resultado lesionados en las últimas jornadas.
Infraestructura afectada: Decenas de viviendas sufrieron daños estructurales por la onda explosiva de las detonaciones.
"Las comunidades están viviendo momentos de zozobra inaceptables. Estos ataques con explosivos y drones en zonas urbanas ponen en riesgo directo la vida y la seguridad de la población civil", advirtió el organismo defensorial.
Mientras las autoridades refuerzan los dispositivos de seguridad en los corredores viales y cascos urbanos, la ciudadanía en el Huila clama por un despliegue militar urgente que detenga el avance de los grupos armados ilegales en la región.










